
Después de haber ido a la reunión informativa, en la cual un afortunado recibió un fardo de 800 lucas (lo cual hizo que mi ansiedad por ser "núcleo" acelerara a 1000) mi entusiasmo era algo más significativo.
En esa reunión se leyo una especie de "normas de solidaridad" albergadas en una metáfora de excursión, de aventura. Me pareció cursi oir el texto, y más aún ver el fanatismo ciego en lo que el cuento decía: Si ganas una vez tienes EL DEBER SOLIDARIO de entregar una casilla solidaria a alguien que quiera entrar pero que no tenga el dinero para hacerlo, pero que sí tenga el CORAJE y la VALENTÍA de seguir la aventura. O sea, no puedes "solidaria y moralmente" tomar tu plata e irte feliz. Eso me pareció el colmo, pero qué diablos... ya estaba en el tema.
Y comenzó la tarea de buscar a los invitados de los invitados de mis dos invitados. Ya tenía dos personas, pero me faltaban doce más para recibir la plata... y no tenía tiempo ni ganas en estresarme en ello. Por lo que la gente que me habia invitado me ayudó en la búsqueda. La promesa de que "en este juego nadie pierde" los obligaba a hacerlo. Y les convenía, además, a los que estaba paralelo a mi.
- Mira, yo creo que no vamos a tener la gente pa ese día. Yo creo que perdí... ojalá pueda vender mi cupo.
- Si no vay a perder oh, no te preocupí. La amiga de la Tania va a llevar tres amigas, con la plata. Y una de ellas tiene una familia grande, y todos quieren entrar.
- Pucha, ojalá pueda recuperar mi plata.
- No seay pesimista oh, si hoy pasay al núcleo.
Pero el ritmo de trabajo había comenzado a cambiar. Yo seguía casi igual, pero los que estaban metidos en el juego, organizando, estaban muy estresados, el cambio de actitud era tal que el estrés de conseguir tanta gente dispuesta a arriesgar dinero le ganaba a las tareas cotidianas del trabajo.
3 o 4 horas sumaban las llamadas telefónicas de mis colegas a los contactos... 3 o 4 horas de tiempo perdido. Yo me gasté casi todos lo minutos del celular tratando de convencer infructuosamente a dos amigos.
La cara de los involucrados cambiaban a medida de que los plazos se cumplían iba transformándose, los que compartían célula conmigo estaban tan estresados que comenzaban a discutir entre sí. Yo estaba casi en el núcleo, y el menos urgido era yo. Yo no quería ser parte de esa sicosis, quería recuperar mi plata y olvidarme de esa tontera.
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